Marta Rayo | Terapia y Bienestar Femenino

¿Es posible tener un matrimonio sin relaciones sexuales?

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¿Es posible tener un matrimonio sin relaciones sexuales?

Si has buscado «¿es posible tener un matrimonio sin relaciones sexuales?»

La respuesta corta es sí: es posible tener un matrimonio sin relaciones sexuales.

La respuesta larga es bastante más interesante.

Porque no todas las parejas necesitan la misma frecuencia sexual para sentirse felices. Hay matrimonios que apenas tienen relaciones y están perfectamente. Y hay otros que llevan un mes sin sexo y sienten que viven con un compañero de piso con el que, además, comparten una hipoteca.

No es la ausencia de sexo lo que determina si una relación funciona. Lo que marca la diferencia es cómo vive esa situación cada miembro de la pareja.

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¿Qué se considera un matrimonio sin relaciones sexuales?

No existe una cifra mágica. Aun así, muchos especialistas consideran que un matrimonio sin relaciones sexuales es aquel que mantiene relaciones menos de diez veces al año.

Ahora bien, cuidado con obsesionarse con los números.

Hay parejas que tienen relaciones una vez al mes y son felices. Otras necesitan mucha más frecuencia para sentirse conectadas. Y también existen personas para las que el sexo apenas tiene importancia.

El problema aparece cuando uno piensa «estamos bien así» y el otro lleva meses preguntándose si todavía resulta atractivo para su pareja.

Porque el conflicto casi nunca está en la cantidad de sexo. Está en que cada uno está viviendo una película completamente distinta.


¿Es normal que un matrimonio deje de tener relaciones sexuales?

Sí. Muchísimo más de lo que parece.

De hecho, casi todas las parejas pasan por épocas en las que el deseo sexual disminuye.

Puede ocurrir después de tener hijos, durante un tratamiento de fertilidad, en momentos de mucho estrés, tras una enfermedad o simplemente porque la rutina empieza a ocupar más espacio del que debería.

Y no, no significa automáticamente que el amor haya desaparecido.

El problema es que muchas personas interpretan la falta de sexo como una prueba de que su pareja ya no las quiere.

En consulta escucho frases como:

«Hace meses que no tenemos relaciones. Igual ya no le gusto.»

Y muchas veces la realidad es bastante menos dramática.

Lo que ocurre es que uno llega tan agotado al final del día que podría quedarse dormido de pie en la ducha. El otro lleva semanas con ansiedad. O ambos están criando niños pequeños que parecen haber firmado un contrato para no dormir nunca.

Es complicado que aparezca el deseo cuando tu cerebro lleva todo el día funcionando en modo supervivencia.


¿Por qué desaparece el deseo sexual en el matrimonio?

No suele existir una única causa. Lo habitual es que sean varios factores que, poco a poco, van haciendo que el sexo deje de ocupar un lugar importante en la relación.

El cansancio acaba ganando demasiadas batallas

Cuando alguien me dice:

«Es que nunca tenemos tiempo.»

Normalmente lo traduzco por:

«Cuando por fin tenemos tiempo, ya no tenemos energía.»

Y es lógico.

El deseo necesita descanso, conexión y cierta tranquilidad mental. Si llevas doce horas apagando fuegos entre trabajo, hijos, casa y responsabilidades, lo raro sería terminar el día con ganas de preparar una noche romántica.


Tener hijos cambia la pareja (aunque nadie te lo venda así)

Los hijos son maravillosos.

Y también son expertos en dinamitar la espontaneidad.

Antes os mandabais mensajes sugerentes.

Ahora os escribís:

«Compra pañales…. Lleva a los niños a extraescolares…«

Antes improvisabais una escapada.

Ahora improvisáis quién se queda con el niño cuando tiene fiebre.

No significa que la pasión haya muerto. Significa que necesita algo de ayuda para volver a aparecer.

Porque el deseo no suele sobrevivir demasiado bien cuando vuestra conversación favorita es comparar precios del supermercado.


Los problemas de pareja también se meten en la cama

Es muy difícil sentir deseo por alguien con quien llevas semanas acumulando enfados.

Cuando una pareja deja de hablar, deja de escucharse o vive instalada en el reproche, la vida sexual suele resentirse.

Y no porque el sexo sea la solución a todos los problemas.

Sino porque resulta complicado conectar físicamente cuando emocionalmente lleváis meses jugando en equipos distintos.


La ansiedad, la autoestima o la depresión también afectan al deseo

Muchas personas piensan que han dejado de querer a su pareja cuando, en realidad, lo que han perdido es la capacidad de disfrutar.

La ansiedad, la depresión, el estrés crónico, la baja autoestima o determinados problemas hormonales pueden reducir muchísimo el deseo sexual.

Por eso conviene analizar qué está ocurriendo antes de sacar conclusiones precipitadas.

No todo es falta de amor.

A veces es simplemente que tu cabeza lleva demasiado tiempo ocupándose de sobrevivir.


¿Se puede salvar un matrimonio sin relaciones sexuales?

Sí.

Pero recuperar una vida sexual satisfactoria rara vez empieza en el dormitorio.

Empieza bastante antes.

Empieza cuando dejáis de evitar la conversación.

Muchas parejas hablan durante media hora sobre dónde pasar las vacaciones, pero son incapaces de decir:

«Echo de menos sentirme cerca de ti.»

Y cuanto más tiempo pasa sin hablar del tema, más incómodo resulta sacarlo.

Hasta que cualquier comentario parece un reproche, crítica o una obligación.

Y entonces ninguno de los dos quiere iniciar la conversación.


¿Cómo recuperar la intimidad cuando hace meses que no tenéis sexo?

No existe una fórmula mágica. Si existiera, probablemente estaría agotada en Amazon.

Lo primero es entender qué ha pasado.

Porque no es lo mismo una pareja que lleva seis meses sin relaciones por agotamiento tras la llegada de un bebé que otra que lleva cinco años evitando cualquier tipo de contacto físico.

Aun así, hay algo que suele ayudar en casi todos los casos: dejar de tratar el sexo como un examen.

Muchas parejas viven cada beso como si tuviera que terminar obligatoriamente en una relación sexual. Y eso genera tanta presión que, al final, dejan incluso de abrazarse.

Recuperar pequeños momentos de conexión, volver a reír juntos, tener conversaciones que no giren únicamente alrededor de las responsabilidades o reservar tiempo para la pareja puede parecer poca cosa.

Pero muchas veces ahí empieza el cambio.

Porque el deseo no suele aparecer cuando alguien dice: «Venga, ahora toca.»

Suele aparecer cuando volvéis a sentiros pareja.


¿Cuándo acudir a terapia de pareja por falta de relaciones sexuales?

No hace falta esperar a plantearse una separación.

Ni esperar a que uno de los dos explote después de meses callándose.

Si la falta de relaciones sexuales se ha convertido en un motivo frecuente de discusión, si uno evita constantemente el contacto físico o si sentís que cada vez estáis más lejos el uno del otro, pedir ayuda puede evitar que el problema siga creciendo.

Muchas personas creen que la terapia de pareja consiste en aprender técnicas para tener más sexo.

Y no.

La terapia consiste en entender qué está pasando entre vosotros.

Porque, en la mayoría de los casos, el sexo no es el problema principal.

Es el termómetro.

Lo que está indicando que algo necesita atención.


¿Es posible ser feliz en un matrimonio sin relaciones sexuales?

Sí.

Siempre que esa decisión sea compartida.

Hay parejas que no necesitan mantener relaciones sexuales para sentirse unidas y viven esa situación con total normalidad.

El problema aparece cuando uno está satisfecho y el otro se siente rechazado, solo o poco importante dentro de la relación.

Por eso la pregunta no debería ser:

«¿Cuántas veces deberíamos tener relaciones sexuales?»

La pregunta realmente útil es otra:

«¿Estamos los dos bien con la relación que tenemos?»

Porque no existe una frecuencia sexual perfecta.

Lo que sí existe es una pareja que habla de lo que necesita… y otra que lleva años esperando que el otro adivine lo que le pasa.

Y, por desgracia, la telepatía sigue sin estar incluida en los votos matrimoniales.